Desde que traje el KuKirin G2 Master a casa, mi forma de desplazarme cambió por completo. Ya no es solo un medio de transporte ordinario; es más bien un compañero fiable que me acompaña por distintos paisajes y me deja con innumerables recuerdos inolvidables.
Una vez, cuando salí de excursión a las afueras, me encontré con una cuesta que no era precisamente pequeña. Me preocupaba no poder subirla, pero inesperadamente, al girar el acelerador, los dos motores de doble tracción de 1000W desataron potencia al instante. El patinete subió con firmeza sin el más mínimo signo de esfuerzo. En ese momento, quedé completamente cautivado por su potencia. Más tarde, tanto en las suaves calles urbanas como en los caminos ásperos de la periferia, pudo con todo con facilidad. En otra ocasión, al rodar por un sendero cubierto de grava, el excelente manejo y la estabilidad que aportan los motores de doble tracción resultaron especialmente notables. No tuve que esquivar obstáculos con cuidado; pude sortearlos libremente, sintiendo una gran sensación de seguridad en todo momento.

Lo que más me sorprendió fue su sistema de amortiguación hidráulica delantero y trasero. La última vez, circulé por un camino de tierra lleno de baches. Pensé que me sacudiría incómodamente por todas partes, pero durante la ruta real, el sistema de amortiguación hidráulica funcionó como por arte de magia. Absorbió y disipó la mayor parte de la energía de las vibraciones aprovechando las propiedades del líquido. Aunque la superficie estaba irregular, no sentí ningún impacto fuerte y me mantuve cómodo durante todo el trayecto. Tras conducir largo rato, no experimenté el cansancio habitual, lo que me permitió centrarme más en disfrutar del paisaje en el camino.
Ahora, cada vez que salgo, tengo la costumbre de llevar conmigo el KuKirin G2 Master. Con su rendimiento potente, hace que cada viaje sea fácil y agradable. Solo a su lado puedo explorar paisajes desconocidos con mayor libertad. Este cariño que le tengo probablemente solo lo pueden entender quienes lo han experimentado de verdad.